Hacia una épica minimalista. Las pequeñas conquistas construyen un gran reino.
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sábado, 16 de febrero de 2013

Benjamin Button: Whatever



"Si te sirve de algo nunca es demasiado tarde, o en mi caso demasiado pronto para ser quien quieras ser. No hay límite en el tiempo, empieza cuando quieras. Puedes cambiar o no hacerlo, no hay normas al respecto. De todo podemos sacar una lectura positiva o negativa. Espero que tú saques la positiva. Espero que veas cosas que te sorprendan. Espero que sientas cosas que nunca hayas sentido. Espero que conozcas a personas con otro punto de vista. Espero que vivas una vida de la que te sientas orgullosa. Y si ves que no es así, espero que tengas la fortaleza para empezar de nuevo" (Benjamin Button en la India)

Fragmento que me evoca la siguiente canción:


Es escuchar y ver estas obras de arte y sentir que lo más sencillo es lo más esencial y valioso. Como con Forrest Gump, Benjamin Button viajó por todo el mundo y llevó una gran vida a pesar de sus limitaciones.

martes, 27 de noviembre de 2012

Cadena de favores y Un dios salvaje



Dos grandes películas sobre la educación. Cómo la entendemos, sus errores, sus ironías e hipocresías y sobre cómo todo podría cambiar. La primera una reflexión simple pero interesante y conmovedora sobre cómo con un poco de valor, empatía y solidaridad, podemos mejorar nuestro entorno y a nosotros mismos. La segunda es una desternillante parodia sobre la civilización moderna, nuestros modales y educación y cómo se vienen abajo.

viernes, 27 de julio de 2012

Y ahora Batman Revolutions

Tras una segunda parte más que notable Batman, la leyenda renace es no obstante una decadencia de su predecesora. Lo de traducir en el título en español un "leyenda" se está convirtiendo en una costumbre tras Blancanieves y la leyenda del cazador. Deber ser que añadir leyenda sube el éxito en taquilla en España. Soluciona medianamente el criticado final sobre la mentira necesaria para gobernar un estado de forma justa. Se evidencia la corrupción de los políticos y se presagia una revolución urbana en manos de un pintoresco tirano sin boca. La filosofía de los héroes se fundamenta en la presupuesta necesidad de que la ciudadanía necesita iconos que reverenciar, mesías que nos salven tiempos de crisis como estos. Lo cual no deja de ser la concentración del poder en uno, absolutismo, o en unos pocos, oligocracia, que como Batman ostenta el poder económico: un timócrata. Claro que si este es un filántropo que lo da todo por los más necesitados por su sentimiento de culpabilidad de clase se le perdona. Al menos en esta tercera parte él es el verdadero protagonista y se percibe una evolución del prota. No como en su predecesora, donde el Jóker y Dos caras eclipsaban completamente al caballero oscuro en sus actuaciones. Obviaremos toda esta parodia sin sentido que intenta reflexionar sobre la política en EE.UU en estos tiempos tan aciagos, porque al final Batman vence al villano, pero no al sistema que los crea y que en el fondo legitima.

Esta tercera parte es la más pomposa y efectista de las tres con diferencia: no falta sexo, besos de película, explosiones, momentos críticos y mesiánicos por dóquier, vaciladas y hasta una bomba nuclear. Un actor de la altura de Morgan Freeman demanda más protagonismo pero en su lugar se privilegia a un villano más o menos elaborado que es despachado al final con un cohete sin más dramatismo. Una lagrima de cocodrilo pretende hacerlo más redondo al final pero no está muy bien conseguido. Es sustituido, no obstante, por la aparente santurrona filántropa (Marion Cotillard con su acostumbrado papel de bella bohemia afrancesada y atormentada por el pasado) que, como no, finalmente se convierte en el núcleo del mal. Lo que el Joker diría un as en la manga pero sin ningún tipo de coherencia argumental. Eso sí que es una payasada de los guionistas. Y después de un acto de heroísmo supremo de Batman, finalmente mira por sí y no solo se convierte en una leyenda si no que se da la gran vidorra en el Mediterráneo. Será que no me gustan los finales espectacularmente felices porque no son nada verosímiles, pero aun así para ser una peli de superhéroes supera en calidad a la mayoría como Green Lantern, Hulk o el capitán América por la complejidad de su trama y reparto de actores.

miércoles, 25 de julio de 2012

El Batman de Maquiavelo

Batman, el caballero oscuro, es una película protagonizada por el Joker. Y Batman carece del carisma y la fuerza escénica y dramática con la que el Joker se desborda en cada escena. El Joker se come la pantalla cada vez que aparece con una interpretación que incluso supera a la de Jack Nicholson, que había dejado el listón muy alto. Este psicópata grotesco que dice no planear nada en realidad es un magnífico estratega de principio a fin que conoce muy bien la psicología humana y se divierte manipulando toda una ciudad con cada terrible aparición y cínico discurso. No tiene el anárquico objetivo de incendiarlo todo, como se sugiere en la película, sino comprobar que bajo determinadas circunstancias cualquier humano puede ser una bestia, puede ser él. Y así lo hace: la máscara permite al ser humano hacer aquello que normalmente no haría, y así libera sus instintos, tanto en el Joker como en Batman y el Caballero Blanco/Hombre de las dos caras. Por decirlo así, los que llevan máscara son en realidad los más auténticos porque expresan con su disfraz una faceta de su identidad socialmente reprimida. El entorno nocturno y la banda sonora intrigante y siniestra ambientan de fábula una Gotham corrompida por la mafia y la delincuencia.

Pero más allá de la interpretación del Joker que ya debería pasar a la historia del cine, llama la atención el concepto maquiavélico que se tiene de la política en Gotham. Sus habitantes han de ser engañados porque solo así podrán ser felices y mantener la esperanza de que la justicia prevalece y el Joker en realidad no tiene razón. "La gente se merece algo mejor que la verdad", es decir, una mentira. Para que haya paz y prosperidad debemos instaurar la ilusión de que en el fondo el ser humano es bueno y la justicia prevalece frente a aquellos malvados, rotos e irrecuperables. Este planteamiento modernista sugiere que la masa solo entiende de buenos y malos y es imposible hacerle entender lo que hace a un hombre decantarse por lo justo y lo injusto bajo diferentes circunstancias porque ello la confunde. Mientras que los presos desprecian sin dudas destruir el otro barco, los civilizados están a punto de matar a los presos, pero ello no debe saberse. Esta película defiende que la civilización se construya en la mentira y la manipulación porque es lo único que nos permite seguir adelante. Batman es un político, no un héroe, un rey en la sombra con vocación de filántropo pero solo porque tiene el suficiente poder económico para instaurar sus propias reglas ¿Quién coño se construye su propio coche según su paja mental o va con un Lamborgini? Un megalómano, un superhombre, un héroe, superhéroe, un tirano cuando se excede o el sustantivo que más guste. Seguimos jugando al juego de superhombres y masas de principios de siglo y creemos necesitar iconos políticos que nos lideren hacia la prosperidad en lugar de potentar a cada individuo para que se autogobierne. En el fondo Batman esconde un modelo político nada democrático: la gente es estúpida y voluble y solo los que ostentan los medios tecnológicos, económicos y poseen un carácter mesiánico pueden jugar al juego de tronos. 

lunes, 23 de julio de 2012

Grandes momentos de Mr. Bean

Humor absurdo refinado 100%. Al punto que a mi me gusta.

Y además pone en evidencia la paranoia por la seguridad y el control de EE.UU

viernes, 29 de junio de 2012

Conclusiones sobre el debate no resuelto de la eutanasia 3


El debate de la eutanasia está estrechamente ligado al principio de autonomía y a cómo debe entenderse éste. Según Battin y Singer, la verdadera autonomía en situaciones de gran sufrimiento es extrañamente posible y fácilmente cuestionable, sobre todo porque estos pacientes son vulnerables a la depresión y a otras alteraciones psicológicas. Pero si no aceptamos el sufrimiento y la enfermedad, al menos hasta cierto grado, como un estado normal y no alterado de nuestra vida y conciencia sino como algo propio de ella que nos ayuda a desarrollarnos como personas, entonces debe valorarse en el proceso individual de toma de decisiones como algo natural y necesario y no como un vil agente externo y coactivo. El empleo de medicamentos que mitiguen el dolor, aun cuando necesarios en la medicina paliativa, no se considera tan a menudo un alterador de la conducta. La consecuencia directa de ello, como apunta Gómez Sancho cuando habla de la “era de la aspirina”, es el abuso de medicinas hasta el punto de que la mayoría de drogodepencias son consecuencia de drogas legales.
El debate de la legalización de la eutanasia y el suicidio asistido lleva más de treinta años en curso como demuestran los textos de Singer de finales de los setenta. Tras la experiencia de algunos países que la han legalizado, ya sin suponer aun ninguna catástrofe humana como algunos detractores pronostican, es un debate que va siendo hora de que se resuelva a nivel internacional. Independientemente de las situaciones médicas de emergencia de naturaleza prácticamente ingobernable en la que no hay tiempo para protocolos, debe haber normas para cuando sí lo hay. Como advierten Battin o Camps, si se sigue polarizando el debate ello solo hará nuestras muertes peores porque está es una cuestión sobre la calidad de vida, que es la que los gobiernos, sobre todo aquellos con Estado del Bienestar, deberían valorar en primera instancia.
El cine y las producciones audiovisuales son mayoritariamente partidarios de la regulación legal de la eutanasia. No hemos encontrado ejemplos en el cine en contra a excepción, quizás, de Camino y tampoco la descarta directamente, sino que manifiesta una defensa de luchar contra la enfermedad y el sufrimiento, por duros que sean, hasta el final. Eso sí, obviando en gran medida los desagradables y terribles síntomas de una leucemia aguda.
Todas las producciones analizadas tienen una inevitable carga dramática que las hacen muy atractivas desde el punto de vista comercial hasta el punto de que algunas de ellas han sido oscarizadas como Million dollar Baby, El mayor espectáculo del mundo, Mar adentro o El paciente inglés. La cuestión del sensacionalismo de estas películas es considerada por los críticos como un sesgo a su calidad, aunque solo se reconoce ampliamente en el caso de Mar adentro y Camino. Ahora bien, como el motivo de la defensa de la eutanasia parece noble porque la acogida es bastante popular (lo cual demuestran las encuestas citadas), nadie discute su oportunismo. Ahora bien, la emotividad, que no sensacionalismo o efectismo, no es en sí un argumento para considerar estas películas manipuladoras. Como defienden autores como Benjamín Rivaya es indisociable el mostrar estas historias sin expresar las emociones implicadas porque son inherentes al dramatismo de lo que está sucediendo. Este realismo cinematográfico, como la exposición de terribles padecimientos y la propia muerte en la gran pantalla (siempre que sea veraz) es considerado a veces impúdico, pero podría considerarse también una estrategia pedagógica para la formación de la población y el profesional médico. Revelar y aprender que muchos médicos practican encubiertamente y a su pesar la eutanasia (House MD); observar la falta de formación de la mayoría médicos para tratar con sus pacientes (Mi vida sin mí), familiarizarse con el lenguaje médico (House MD), descubrir que existe el testamento vital o que en definitiva se juzga mucho mejor cuando se conoce y se comprende la historia personal del individuo postrado en una cama (El paciente inglés) son situaciones que tan solo se nos presentan en las narraciones o ante la vivencia directa. Que algunos consideren impúdico su espectacularización probablemente sea una consecuencia del ocultamiento y evasión de la muerte en nuestras sociedades (Mi vida sin mí). Esta película nos demuestra que se es más consciente de estar vivo, más autónomo, más activo y abierto socialmente y emprendedor cuando se es consciente de que uno es finito. Las narraciones, en este caso las cinematográficas que hasta nos permiten saber qué ocurre en el torrente sanguíneo (House MD), es donde uno acompaña a unos personajes extraños en situaciones que le resultan a uno extrañas. Así, mediante este acompañamiento se produce una progresiva identificación con situaciones ajenas a la experiencia rutinaria personal que enriquecen nuestra visión del mundo. El cine, como demuestran sobradamente películas como Jonnhy cogió su fusil, es una herramienta básica para ensanchar la realidad individual y el horizonte de perspectivas y así sensibilizar a la población. Su calidad dependerá de las herramientas de reflexión y contraste que proporcione al espectador, así como del nivel de adecuación a la realidad médica. También los documentales como el de Trenta minuts donde aparecen testimonios reales de personas que piensan en la eutanasia ya o en un futuro cercano nos permiten descubrir cuanta verdad hay en estas películas y tener una perspectiva más directa y realista si cabe.

sábado, 23 de junio de 2012

Crítica a Moneyball. Rompiendo las reglas



Comencem amb un subtítol que pel meu gust fa més mal que bé. Pretèn reflexar d’una forma simple y excessivament directa que aquesta pel·lícula és transgresora. I tot i que compleix amb allò que promet, trenca amb el principi de suggestió que defineix la naturalesa de qualsevol art. Moneyball, sense més, pot donar-nos bastant joc interpretatiu si sabem una mica d’anglès i tenim una mínima noció de les enormes fortunes que mouen alguns esports com el beisbol. Brad Pitt ja és prou atractiu comercial, un intens cartell lluminós a la cartellera que garantitza unes ventes segures entre els/les fans més fidels.
Moneyball no és una pel·lícula tradicional sobre el beisbol, com a primera vista es podria pensar. Es tracta d’una reflexió sobre com les bases socio-econòmiques dicten les regles d’aquest joc, però no reflexen la veritable naturalesa del que es necessita per guanyar. Billy Bean, protagonista i mànager dels Athletics de Oakland, ho sentencia dient “Esto no es un negocio”. La prova està en la seva experiència personal com a jove promesa que va resultar ser una inesperada gran decepció pels Mets, que li van prometre l’éxit, i sobretot per ell mateix. El talent es demostra al camp de joc i es comprova científicament, amb estadístiques. A vegades aquest talent resta latent i només necessita l’estimulació i confiança necessàries per revelar-se, però cap caçatalents pot garantir l’éxit. Tanmateix, els números no fallen i són més objectius que l’experiència d’uns observadors que com diu en Pete Brant “se hacen las preguntas equivocadas”. Billy es juga tota la seva carrera i prestigi en apostar per canviar les regles del joc mitjançant un model que dóna segones oportunitats a jugadors esguerrats, viciosos o vells. No són all-stars com en Carlos Peña que triomfa pel seu éxit individual. L’humil estratègia d’en Billy i en Pete és que cadascú compleixi, com a mínim, la seva tendència de resultats perquè amb la suma de tots puguin aconseguir la victòria. Filosofia Guardiola, alguns pensaran, front a la filosofía “galácticos” de Florentino Pérez. Això si el F. C. Barcelona fos en realitat un club pobre, és clar. 
El veritable joc en aquesta pel·lícula que manté la tensió és el que es juga rere el camp. És l’odissea per fer prevaldre un estil de joc meritocràtic i d’equip que exploti les potencialitats latents dels jugadors front a un model timocràtic de superestrelles com el que impera. En Pete és la personificació de la intel·ligència i l’objectivitat científica, mentre que en Billy és el home dur i d’acció, el pont per fer operativa aquesta metodologia amb gran empenta i pragmatisme. Ambdós, però, aprendran de l’altre les seves virtuds respectives i així els estereotips evolucionaran i es faran psicològicament més complexos i interessants. En aquest sentit, Brad Pitt fa el paper d’heroi caigut i solitari força semblant al de pel·lícules com El club de la lluita o Troia. El regateig comercial durant les trucades per comprar i vendre jugadors, les pressions i tensions amb l’entrenador Art perquè sintonitzi amb la nova filosofía de joc, els dubtes d’en Billy en el seus trajectes al cotxe (on es trenca tota la seva façana de fermesa), els acomiadaments i la motivació i bronques als jugadors, constitueixen la gran aposta vital del protagonista per fer triomfar el seu somni.
En Billy Bean hi possa l’ànima a la seva feina i anant en contra de tothom arrisca no només la seva carrera professional i identitat, sinó també seguir sent l’orgull de la filla que es preocupa tant per ell. Tant és la tensió que realment pateix en Billy durant els partits, que s’amaga de tothom i practica exercici per superar la seva angoixa. Aquesta és, doncs, una pel·lícula plenament romàntica en un sentit en el qual Hollywood ens té poc acostumats. Aquí no hi ha romanços, ni aparellaments, sexe o explosions, que són els recursos narratius més emprats pel seu fàcil efectisme i sensacionalisme. No, aquí tenim un romanticisme transgresor que es fonamenta en la creença de que amb prou motivació i confiança en un mateix tothom pot superar els seus hándicaps, els que s’espera d’ells, i en la rebel·lió contra un sistema tirànic i injust basat en les relacions de diners. Fins i tot en Billy necessita d’en Pete, el cervell de tota l’operació i veritable heroi a l’ombra, com a punt de recolçament per seguir endavant. D’en Pete i de la seva por a fracassar, perquè sense aquesta angoixa no hagués desenvolupat el mètode per forçar l’Art a seguir les seves instruccions i començar a guanyar partits.
El final, malgrat tot, no és del tot feliç perquè en Billy no aconsegueix el que vol. Rebutja l’oferta de 12,5 milions de dólars per tal de seguir treballant a Califòrnia, guanyar amb els Athletics i sobretot continuar a prop de la seva estimadíssima filla. Davant d’ella, se’ns obre en Billy més sensible, tot i que vol seguir aparentant una total seguretat. Els Athletics de Oakland obtenen un récord històric de vint victòries consecutives gràcies a la gran batejada d’en Hattleberg, per qui ningú donava ja res per culpa d’una lessió de colze que el va deixar tolit. En Billy es converteix llavors en un vanguardista quan dos anys més tard els Red Sox guanyen amb el seu sistema sense necessitat de malbaratar tants diners. Lamentablement, en Pete Brant, ideòleg del plà, els estudis que en Billy mai va tenir, acaba finalment eclipsat pel maco d’en Brad Pitt, mà executora de la seva teoría i qui finalment rep la gran oferta. Certament, la seva capacitat de lideratge, resolució i traça per tractar amb la gent, no s’aprenen a la universitat, però sense en Pete s’hagués quedat només en un fatxenda. En Pete, doncs, no sembla obtenir aquest gran reconeixement i tan sols esdevé la resposta científica a la pregunta que torturava en Billy “per què jo no vaig triomfar quan ho tenia tot a favor?” Una pel·lícula de les que mai ens cansarem perquè ens demostra que el valor d’una persona no es pot mesurar amb diners i que la seva vàlua es proporcional al tamany del seu valor, constància i confiança en les seves capacitats.

martes, 19 de junio de 2012

Tengo ganas de ti: Nuevo invento español para provocar el vómito



Género: Garrulería, payasada española

Target: garrulos, chonis y killos

Y ya está, con el título se ha hecho toda la crítica a esta película.

sábado, 9 de junio de 2012

Crítica a Blancanieves y la leyenda del cazador



La revisión de este cuento tradicional para un público juvenil responde a la exitosa tendencia comercial en los últimos años por el cine y las producciones audiovisuales de ambientación medieval y género fantástico-épico. Como buen cuento, pues, comienza con un “érase una vez”.
En este caso tenemos una adaptación de más de dos horas de este cuento que por momentos se hace tediosa. Como ocurrió en su día con la adaptación de Disney aquí también se transforma el folklore de acuerdo a los valores y estilo de nuestros días. Para empezar tenemos a la dulce actriz que se hizo famosa con Crepúsculo, tras pasar inadvertida con una gran película como Hacia rutas salvajes, que responde al estereotipo de inocente y de corazón. Ahora bien, como protagonista estos dos valores resultan impropios de una heroína feminista moderna y cómo intentó, también fracasadamente, en su día Tim Burton con Alicia en el País de las Maravillas viste a su bella y delicada dama de hierro y la pone a liderar un ejército y a dar discursos políticos. Y Blancanieves lo hace magníficamente a pesar de que ha pasado la mayor parte de su vida encerrada en una torre y no tiene esa formación guerrera ni retórica. Como suele ocurrir en el género del cine fantástico de baja calidad se justifica cualquier inverosimilitud como magia, cuando en realidad responde a la incompetencia de sus realizadores. Por otro lado, es una chica de piel pálida y cabellos negros con sensuales labios rojos que se contrapone a la despampanante rubia, de piel morena y madura Charlize Theron (reina Ravenna). Esta diferenciación clásica entre la femme fatale y la delicada y frágil rosa pero confiable podemos observarla en otras películas como Match Point. Y aunque el espejito mágico diga que la más hermosa es Blancanieves estoy seguro de que muchos espectadores masculinos tendrán sus serias dudas.
Esta madrastra está amargada por el desamor y la crueldad de los hombres malos que abandonan a sus mujeres. Su misandria es solo comprable a su neurotismo y megalomanía, pero se nos muestra algo de su traumático pasado para hacer este personaje algo menos plano. En cuanto a Blancanieves responde a la estructura clásica del viaje del héroe de Joseph Campbell: parte de casa, se fortalece en mil batallas, destruye al monstruo en la prueba final y adquiere el reconocimiento y el éxito para comenzar una nueva era de esplendor. Ahora bien, es un personaje con unas contradicciones y anacronismos enormes fruto de la adaptación de un personaje perteneciente a una sociedad tradicional que pretende ser un personaje heroico moderno. Por un lado, es suficientemente autónoma para escapar de la torre por sí misma sin ningún caballero, tan solo mediante el favoritismo que le brinda la naturaleza por ser la elegida (un clavo dispuesto por las hadas y un caballo blanco de carreras esperándola en la playa).
Como suele ocurrir, en los enanos de inspiración tolkieniana se concentra casi toda la vis comica (a execepción de algún momento del cazador) y papeles tradicionales, como el del anciano profeta ciego. El resto de personajes son serios y carentes de expresar algún tipo de humor. Otros elementos propios de la cultura popular que refuerzan el carácter folklórico de esta película es el venado blanco, originario de la corona británica, el gran castillo sobre el mar, los soldados del mal sin rostro o las maniqueístas contraposiciones paisajísticas entre un tétrico bosque oscuro que ensalza los miedos de los que se adentran (árboles desnudos cuyas ramas se retuercen, flores que sangran, gases venenosos, etc.) y un exuberante, edénico y armónico bosque de hadas lleno de luz y musgo. En este sentido, huelga decir que tanto uno como el otro son descritos con un preciosismo y riqueza de detalles admirable. Los poderes mágicos de la reina bruja también son recogidos y expuestos con una gran calidad tanto por sus vampirescas habilidades para absorber la juventud de doncellas y volatilizarse en cuervos en lugar de murciélagos, como su capacidad para metamorfosearse en terceros, curar heridas o marchitar la vida. Además, a diferencia de su antagonista, es astuta y para colarse en el castillo no lo aborda a capa y espada, sino que utiliza la vieja estrategia del caballo de Troya: se hace pasar por prisionera del ejército enemigo y se gana el favor del rey Magnus con su belleza.
Pero la gran y ambivalente aportación de esta adaptación es el cazador, que le quita el puesto de caballero salvador al príncipe azul, William, hijo del duque. El cazador, reconocido por todos por su papel en Thor, ídolo de masas entre mujeres, cambia su martillo por el hacha y se adentra en el bosque oscuro, allí donde nadie más es capaz. Como indica el título este es el segundo protagonista y frente al príncipe azul, el serio caballero clásico que lo haría todo por su amada, este es un borracho, ladrón y mentiroso que solo vive para sí mismo. El príncipe azul es también atractivo pero no tiene el encanto de los tipos duros y maduros que ya han padecido el desamor y las desigualdades sociales. Puesto que es un personaje mucho más elaborado será su beso, y no el de William, el que la despierte. El amor, en el sentido de amor cortés, transgrede las clases sociales y no se queda en la Corte. Blancanieves también llegará a besar a su amigo de la infancia, demostrando una iniciativa propia de una verdadera feminista, pero tras la coronación de Blancanieves la película no se compromete a decirnos quién será el nuevo rey. Todo parece indicar, pues, que tanto el beso del cazador como sus miradas y flirteos constantes eligen al plebeyo. Un final apropiado para las parejas atendiendo a estos estereotipos serían los siguientes: por un lado los principitos y por el otro la reina y el cazador. Pero respetando la estructura del cuento la bruja ha de morir, y como suele decirse vulgarmente “muerto el perro se acabó la rabia”. Ya que querían modernizar el cuento, habría encontrado más interesante y menos populista y comercial un final alternativo a lo que todo el mundo esperaba. Pero lo que nos queda claro, como ya demostró en su día Helena de Troya, es que la belleza gobierna.

lunes, 23 de abril de 2012

Super Snatch y Super Pitt

Una desgarradora e hilarante caricatura de los bajos fondos londinenses. Una parodia brutal en todas sus dimensiones. Junto con Moneyball, El Club de la Lucha, Leyendas de Pasión y Conoces a Joe Black? de las mejores películas de Brad Pitt que he visto.

domingo, 15 de abril de 2012

Crítica a Slumdog Millionaire


Els bons acaben bé i recompensats amb molts diners per una llarga vida de probresa i misèria. Per què? “Jamal el Señor está contigo” diu la noia maca de la pel·lícula durant el comodí de la trucada. Però quin senyor? La religió catòlica té l'aforisme: “Benaurats siguin els pobres perquè d'ells serà el regne dels cels”. O potser el karma, un principi còsmic de la religió hinduista que gestiona i equilibra la fortuna, el bé i el mal, i tard o d'hora compensa la injustícia.
El protagonista guanya els cincuanta milions, acaba amb la noia i el dolent mafiós mor a mans del germà d'en Jamal rodejat pels diners que li ha robat. Llavors la Índia sencera celebra ballant aquest triomf i així es banalitza la situació de la Índia que se'ns ha mostrat. La pel·lícula, doncs, no fa una crítica sobre les desigualtats socials en aquest país, ni pretén fer una reflexió sobre les dificultats dels indis per tirar endavant. Tan sols reflexa d'una forma efectista i manipuladora situacions dramàtiques que estereotipen una determinada visió de la Índia pobre, injusta i exòtica (palaus, música, etc.). En són exemples els nens cecs, en Jamal penjat com un Crist torturat per la policia corrupte o l'assassinat de la mare amb un cop al cap. La ficció mai reflexa del tot la realitat, però aquesta pel·lícula no es que sigui inversemblant, sino una fantasia romàntica plena de pornomisèria.

domingo, 1 de abril de 2012

De REC 2 a Resacón en las Vegas




Tras ver con los colegas una bazofia de película llamada REC 2 y quedarme solo en esta crítica me he ido a mi casa afirmando que me iba a ver de verdad un películote: Resacón en las Vegas. Dicho sea de paso REC 2 es simple, predecible y llena de tópicos dentro del género. Una película hecha para quinceañeros como los que salen en la misma película. ¿Qué tiene Resacón en las Vegas? Gracia sin excesiva vulgaridad y una gran capacidad para sorprenderte, giros inesperados originales y simpáticos. En este género de fiestas americanas es ya difícil sorprender, pero chapeau. A la altura de los creadores de American Pie y como ellos han creado tendencia. No hay más que ver el episodio de los Simpsons donde Flanders y Homer se casan con dos fulanas.

Tras verla solo puedo decir una cosa: ¡Ole yo!

domingo, 12 de febrero de 2012

I am a passenger



Sentirse en la vida como un pasajero... Esta película hace un excelente análisis de las relaciones humanas en la posmodernidad. La prevalencia de decir las cosas, cosas importantes, por sms, correos electrónicos o facebook en lugar de encontrarte cara a cara con la persona y enfrentarse a lo que haga falta. Un ejercicio de responsabilidad moral, de madurez. Y luego está el tema del compromiso con las personas o aceptar que ellas pasan por tu vida y se van, excepto quizás tu familia más allegada. No te apegues demasiado, no sufras innecesariamente porque a lo largo de las semanas experimentas miles de mundos. Eres un visitante de personas, no te mezcles con ellas hasta el punto de querer comprenderlas a fondo y querer ayudarlas. ¿Hasta qué punto este punto de vista es inmaduro? Lo que parece claro es que es insensible y tarde o temprano, como el protagonista, tendrá que establecer algún vínculo emocional fuerte: arraigarse a algo y no pasarse todo el día en las nubes, alejado de la civilización en un constante viajar. Up in the air es una metáfora excelente de estos tiempos de pasotismo, o de individualismo si lo preferís, en confrontación con los valores tradicionales familiares que aun tienen tanto peso y nos hacen sentirnos menos solos.

Las relaciones humanas, el trato personal, la empatía, la deshumanización en las empresas...  temas poco tratados en una reflexión seria, pero al mismo tiempo con cierto humor irónico y desencantado hasta que vi esta película del 2009 que parece haber pasado sin demasiada gloria. Una de las mejores películas que he ido a ver al cine en los últimos años.

viernes, 3 de febrero de 2012

El Peliculoteeeeee Moneyball!



Aunque me parece que el tráiler solo recoge el carácter fantasmote y atractivo de Brad Pitt, el tipo duro clásico, práctico y atormentado con su escondido lado sensible que tanto gusta: la genialidad de la película está por encima de esto. Una reflexión sobre la victoria y la derrota y lo que está más allá de la victoria y la derrota, sobre el sentido, sobre lo que uno quiere y lo que se le pide que haga, sobre la estúpida necesidad de dar explicaciones cuando estamos seguros de lo que hacemos. Una película que defiende que los verdaderos cazatalentos son aquellos que están fuera del sistema, que son aquellos que ven mejor que nadie la realidad porque la ven desde la distancia, con gran perspectiva. Sobre este tema tan solo tengo una objeción: el verdadero protagonista no es Brad Pitt, es el inseguro y gordito chaval economista, el cerebro, al que limitan protagonismo. El guapote y dominante tipo duro con un sueño y el tipo inseguro, pero sabio, que guía al líder: el dúo definitivo. Y, sin embargo, cosas de Hollywood, el señor Pitt, en un papel que está más que acostumbrado a realizar, se come el escenario.
Eliminamos aquí todo romance amoroso, mil gracias, y tan solo la historia personal de un individuo que busca superar sus fantasmas del pasado apostándolo todo a la carrera de su vida. Y al final, cuando ya lo tiene, lo sacrifica por algo mayor...

Emotivista, sentimentalista, manipuladora dirán algunos??? Puede, pero realizada con tan gran maestría que ha conseguido conmoverme, absorberme desde el primer minuto, llenarme de pasión e inspirarme. Si eso es de alguna forma falso y efectista, no deja de ser una obra de gran pericia y fuerza que no dejará a nadie indiferente.

domingo, 22 de enero de 2012

Los sombrereros locos



El payaso triste y el viejo chiflado. ¿Con quién os quedaríais? Para mi está muy claro. Mientras que el primero es como una especie de mujer maltratada y pusilánime con aspecto carnavalesco y agudo síndrome de Stendhal, el segundo es una especie de señor anciano tarado pero feliz. El segundo es mucho más gracioso que el primero, que pretende ser más humano y controvertido pero a mi solo me genera un cierto melodrama mal conseguido. A pesar de que en la película de Tim Burton se le da a éste un protagonismo merecido, creo que se explota muy poco su faceta cómica. Una película extremadamente seria y pretenciosa, con una falta de absurdo que sí tenía la primera y que caracteriza este viejales y su mítica "Feliz día de no cumpleaños" que tan bien caracteriza ese espíritu de orgullo marginal sin necesidad de hacer de ello una tragedia con tintes épicos al final. Hasta el gato risón en la película de dibujos tiene un aspecto mucho más siniestro. La de dibujos es una película cómico-siniestra. La de Tim Burton una película fantástica que no ha sabido captar un mundo al revés (lógico al revés) a través del espejo de la obra de Lewis Carrol.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Criadas y señoras

Aunque de avance lento, los primeros veinte minutos son bastante aburridos, tenemos aquí una gran película ante la que no tenía ninguna expectativa concreta. De hecho, por la portada uno también se puede temer lo peor, pero no, este es un claro ejemplo de que no te puedes dejar llevar por las apariencias. Un análisis exhaustivo del modo de vida de las mujeres negras en los EE.UU. de los años 60 y de sus señoras en su contexto racista. Personajes bien trabajados, redondos y con argumento. Todo una proeza para Hollywood que no os podéis perder.

martes, 17 de mayo de 2011

Crítica a Midnight in Paris (Medianoche en París)

Tras haber pasado otro día caluroso de primavera que me había absorbido todas mis energías he ido hoy al cine a ver esta película de Woody Allen con la gran crítica a sus espaldas. Estaba leyendo a la entrada el folleto con la sinopsis y me preocupó un poco la catalogación en comedia romántica. Me temía una pastelada. Pero siendo el director y guionista Woody Allen tenía grandes esperanzas de algo original. Y no me ha decepcionado. La película ha conseguido transportarme hacia el aura mágica parisina que se quiere recrear. Con toda su bohemia, elegancia, esplendor y altivez intelectual, pero sin abandonar ni olvidar que estamos ante una comedia con mucha parodia y para todos los públicos.

Los personajes están totalmente encajados en los roles que habitualmente representan. Por un lado, el protagonista hace el mismo papel cómico que vimos en toda la saga de Los padres de...: un viajante atolondrado y enternecedor a la par que ridículo. La bohemia Adriana ya la habíamos visto con un papel calcado en aquella película sobre gángsters protagonizada por Johny Depp. Y aquella sí que era una dramática pastelada de corte clásico. Por otro lado, el padre de la prometida siempre realiza un papel bastante estirado y rancio. Incluso la hierática Carla Bruni parece realizar el mismo papel decoroso y contenido que le corresponde a una primera dama. Lamentablemente, como suele ocurrir en las películas de Hollywood, aun a pesar de la habitual genialidad de Allen, el rol de un personaje parece estar determinado por su apariencia. Pero en una comedia, aunque esta sea más que una comedia, se puede perdonar.

Los primeros minutos parecen no decir nada, podrían pertenecer a cualquier sobredosis clásica de glucosos clichés románticos en un entorno presuntamente realista. Y digo presuntamente porque es una comedia y como en toda comedia entiendo los estereotipos y exageraciones como recurso estilístico. Pero la película se va reescribiendo, refilmando a sí misma a medida que el protagonista la va imaginando, transportado por su fantasía nostálgica de regresar a su particular Edad de Oro. Las calles de París se convierten en la madriguera a través del cual el conejo blanco va al País de las Maravillas. El pedante antagonista lo denomina con tono clínico como el Complejo de la Edad de Oro, quedarse anclado en un etapa idílica de la historia. Al final se acaba considerando un imperativo existencial (al menos de todo aquel con cierta sensibilidad, como se acaba viendo con el detective). Su prometida es en un principio una mujer que parece amar a su marido, pero a medida que se desarrolla la historia va degenerando en una mujer insensible y superficial que no sabe diferenciar al locuaz hombre pedante con el que tendrá una aventura, del hombre tierno, profundo y patoso que va a ser su marido. Así pues, el presente se va desarrollando y reescribiendo en la mente del propio protagonista, que también reescribe su propia novela según los surrealistas acontecimientos que va viviendo y le responden. Realidad y sueño se desdibujan y retroalimentan completamente cuando el director ya no necesita volver a mostrar el taxi que transporta al protagonista hacia el mundo paralelo. Su amor por Adriana parece haber quebrado esa frontera que ya nadie necesita volver a ver.

En este punto, la película se convierte en una hilarante parodia en la que no dejan de desfilar un sinfín de artistas de principios de siglo XX lanzando constantes guiños de lo más simpáticos al espectador cultivado pero sin dejar del todo desorientado a un público menos letrado. Sublime me parece la interpretación y diálogos de Ernest Hemingway, quien a mi pesar desaparece repentinamente. Otros como Degas, Monet o Picasso no están tan conseguidos, y a Dalí creo que se le podía sacar más partido en sus excentricidades a pesar de la reiteración en su gusto por los rinocerontes. Me ha gustado especialmente el guiño del prota como verdadero artífice de El ángel exterminador de Luís Buñuel, que podría darnos también algunas pistas intepretativas si fuéramos más allá en el análisis. El film es una parodia desenfrenada de toda esa bohemia replicando típicos tópicos de los artistas y cuidando su aspecto canónico de una forma brillante. El trabajo de vestuario y escenificación de los personajes y espacios vintage es igualmente excelente, pues aquí no se busca una representación fiel que refleje a estos personajes históricos en toda su complejidad. No, ellos hacen original la película con sus representaciones teatrales, histriónicas y por supuesto surrealistas.

El final es algo precipitado aunque predecible. Sin embargo, la propia película se ríe de su predicibilidad cuando, efectivamente, ocurre que su prometida admite haber tenido una aventura con el académico pedante, aunque él nunca confesará la suya propia y ambas eran esperadas casi ansiosamente por el espectador. La joven con la que finalmente se va, por supuesto a medianoche y que podría ser perfectamente una menor de edad, es físicamente un intermedio entre su independiente y moderna novia rubia y la romántica enamorada de la belle epoque con sus rasgos más delicados y suaves y sus ropas no tan ceñidas. El final, algo abrupto a mi gusto (me hubiese gustado un último vistazo al pasado para despedir a artistas hilarantes como Hemingway o Scott Fitzgerald), pretende integrar el pasado en el presente con esta chica que parece recién salida de wonderland. Puesto que es una comedia no puede ser derrotista y se opta por un paródico cuento de hadas. Al fin y al cabo, como dice su misma novia hacia el final, el protagonista parece estar "totalmente fumado" durante toda la película. En esa visión más antipática del alelado protagonista, con la que inevitablemente estoy de acuerdo, también se puede encontrar uno a gusto y, en cualquier caso, todo el mundo encontrará un punto divertido y genial en esta obra imprescindible.